Me gustaría jugar contigo,
golpearte y también besarte.
Adoraría no explicarte nada, ¿de dónde
vengo?, ¿por qué lo hago? ¡Lo planeo!
*Me
duele el corazón, síntoma de mi cercana defunción*
Mugre en las uñas, sangre e hinchazón
por las picaduras y ¡TU MALDITO APELLIDO EN LA TELEVISIÓN, porque casualmente
es igual al del presentador!
*Te
has equivocado conmigo y eso lo sabes*.
Me asusta cada vez que no llega, ¡TANTO! que salí corriendo, extraviando así mis llaves, pero con ello el alivio por el
resultado: C, más el treinta que fue su cumpleaños.
Te extraño ¡¿lo imaginas?!
Te pienso porque me gusta
hacerlo.
*Me
he equivocado contigo y eso lo sé*.
Pasó tan rápido cuando “te ofrecí
el todo” y ahora que no tengo nada: monotonía.
*Cierra
aquella puerta*.
No quiero asustarle, ni
arruinarle, pero eso en una desequilibrada, es como la fresa que le hará falta
al postre; por lo tanto, borrón y cuenta nueva, ya que lo que él apetece, no
está en mí.
Fue un placer.
© Johana Arango, 2013
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