miércoles, 2 de enero de 2013

HASTA LA MADRE


Me gustaría jugar contigo, golpearte y también besarte.

Adoraría no explicarte nada, ¿de dónde vengo?, ¿por qué lo hago? ¡Lo planeo!

                *Me duele el corazón, síntoma de mi cercana defunción*

Mugre en las uñas, sangre e hinchazón por las picaduras y ¡TU MALDITO APELLIDO EN LA TELEVISIÓN, porque casualmente es igual al del presentador!

                *Te has equivocado conmigo y eso lo sabes*.

Me asusta cada vez que no llega, ¡TANTO! que salí corriendo, extraviando así  mis llaves, pero con ello el alivio por el resultado: C, más el treinta que fue su cumpleaños.

Te extraño ¡¿lo imaginas?!

Te pienso porque me gusta hacerlo.

                *Me he equivocado contigo y eso lo sé*.

Pasó tan rápido cuando “te ofrecí el todo” y ahora que no tengo nada: monotonía.

                *Cierra aquella puerta*.

No quiero asustarle, ni arruinarle, pero eso en una desequilibrada, es como la fresa que le hará falta al postre; por lo tanto, borrón y cuenta nueva, ya que lo que él apetece, no está en mí.

Fue un placer.


© Johana Arango, 2013
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