- Continuación -
Dos semanas para lograr contactarla después de nuestra
primera charla.
Lunes, 28 de enero, muy temprano atendió mi llamado. Durante
este, se pactó el próximo encuentro para el día 29 del presente mes.
- *29 de
enero de 2013 / 12:45 P.M. / Balzac / Bogotá D.C.*
Viviana o más bien “Alejandra” se encargó de realizar las
reservaciones, ya que la misma no estaba dispuesta a esperar y menos por una
mesa.
- *
12:57 P.M.*
Se presentó “Alejandra”…
Impresionante la forma en que el universo se centró en ella,
esas miradas; así mismo, denoté como estas no le molestaban.
- *1.71 cm gracias a sus glamorosos
tacones; pantalón ajustado color salmón; blusa
traslúcida; cruzado en ella, un
pequeño bolso color beige; en sus orejas, cuello,
muñecas y dedos, adornado con
accesorios; rostro perfecto y pelo liso con visos
rubios y negros*.
Mientras nos ubicábamos en aquel sitio, unas invitaciones
llegaron a nuestra mesa, exactamente de tres concurrentes. Eso a “Alejandra”
aparentemente no le pareció importarle.
- [*Crema de alcachofa con brie, champiñones con
queso más una copa de vino*].
- [Pato con salsa de naranja y pimienta negra más
agua con gas].
- Y el negocio, ¿lograste hacer parte de él?
- *¡Gordita, ¿y tú qué crees?!*
- Lo siento, pero no puedo llegar a
una conclusión si no obtengo alguna respuesta
positiva o negativa, recuerda que
las apariencias engañan.
- *Mmm, bueno… tienes razón; sí, hago parte de él; exactamente cuatro días
después de habernos visto*.
- Increíble, noto que no fue tan difícil.
- *En realidad, no*.
[La percibí un poco dudosa].
- ¿La razón?
- *Pues, en realidad conocía a varias
amiguitas que están relacionadas con el
negocito y una en especial me ayudó y
me animó con todo el rollo*.
- ¿Te animó?
- *Sí, ¿te sorprende?*
- La verdad, no; pero llegué a pensar
que tu no más lo habías decidido.
- *No, tuve algo de presión y como te
decía de ánimo*.
- ¿Presión?
- *Sí, lo sentí un poco, porque mi
amiga insistía en que lo hiciera, que probara, que
eso era una vida fabulosa y
¡sí, lo es!; que mirara esa pantalla, ese escándalo de
“Dania Londoño”, catapultada
a lo grande y otras cosas más; mejor dicho, en la
decisión influyó la “opinión”
de ella y por supuesto la mía. Presionada y todo, pero a
la final nadie me obligó*.
- Entonces, si fue un poco difícil.
- *Pues si y no; sí, en la decisión y no, con ese proceso de
hacer parte de la
empresa*.
- Cuéntame, ¿cómo fue todo eso?
- *Pues el proceso de decisión como te
decía sentí miedo, estaba insegura pero ¡áj!
a la final di ese paso adelante.
Después de estar muy segura…*
- Espera un momento, es decir ¿la
primera vez que nos vimos no estabas tan
segura?
- *Así es*.
- Pero irradiabas lo contrario. Por
eso te decía hace un momento que las apariencias
engañan.
[En ese lapso se percibieron risas].
- *¡Definitivamente!*.
De repente el almuerzo
se vio interrumpido por dos copas de vinos.
© Johana Arango,
2013
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