miércoles, 13 de febrero de 2013

Nueva historia (en construcción) - Sin título.

 - Continuación


Dos semanas para lograr contactarla después de nuestra primera charla.

Lunes, 28 de enero, muy temprano atendió mi llamado. Durante este, se pactó el próximo encuentro para el día 29 del presente mes.
               
               - *29 de enero de 2013 / 12:45 P.M. / Balzac / Bogotá D.C.*

Viviana o más bien “Alejandra” se encargó de realizar las reservaciones, ya que la misma no estaba dispuesta a esperar y menos por una mesa.

               - * 12:57 P.M.*

Se presentó “Alejandra”…

Impresionante la forma en que el universo se centró en ella, esas miradas; así mismo, denoté como estas no le molestaban.

               - *1.71 cm gracias a sus glamorosos tacones; pantalón ajustado color salmón; blusa
               traslúcida; cruzado en ella, un pequeño bolso color beige; en sus orejas, cuello,
               muñecas y dedos, adornado con accesorios; rostro perfecto y pelo liso con visos 
               rubios y negros*.

Mientras nos ubicábamos en aquel sitio, unas invitaciones llegaron a nuestra mesa, exactamente de tres concurrentes. Eso a “Alejandra” aparentemente no le pareció importarle.

               - [*Crema de alcachofa con brie, champiñones con queso más una copa de vino*].

               - [Pato con salsa de naranja y pimienta negra más agua con gas].

               - Y el negocio, ¿lograste hacer parte de él? 

               - *¡Gordita, ¿y tú qué crees?!*

               - Lo siento, pero no puedo llegar a una conclusión si no obtengo alguna respuesta  
               positiva o negativa, recuerda que las apariencias engañan.

               - *Mmm, bueno… tienes razón;  sí, hago parte de él; exactamente cuatro días 
               después de habernos visto*. 

               - Increíble, noto que no fue tan difícil. 

               - *En realidad, no*. 

               [La percibí un poco dudosa]. 

               - ¿La razón? 

   - *Pues, en realidad conocía a varias amiguitas que están relacionadas con el    
   negocito y una en especial me ayudó y me animó con todo el rollo*. 
 
   - ¿Te animó? 

   - *Sí, ¿te sorprende?* 

   - La verdad, no; pero llegué a pensar que tu no más lo habías decidido. 

   - *No, tuve algo de presión y como te decía de ánimo*.  

   - ¿Presión? 

   - *Sí, lo sentí un poco, porque mi amiga insistía en que lo hiciera, que probara, que
   eso era una vida fabulosa y ¡sí, lo es!; que mirara esa pantalla, ese escándalo de
   “Dania Londoño”, catapultada a lo grande y otras cosas más; mejor dicho, en la
   decisión influyó la “opinión” de ella y por supuesto la mía. Presionada y todo,  pero a
   la final nadie me obligó*.

   - Entonces, si fue un poco difícil. 

   - *Pues si y no;  sí, en la decisión y no, con ese proceso de hacer parte de la
   empresa*. 

   - Cuéntame, ¿cómo fue todo eso? 

   - *Pues el proceso de decisión como te decía sentí miedo, estaba insegura pero ¡áj! 
   a la final di ese paso adelante. Después de estar muy segura…* 

   - Espera un momento, es decir ¿la primera vez que nos vimos no estabas tan 
   segura? 

   - *Así es*. 

   - Pero irradiabas lo contrario. Por eso te decía hace un momento que las apariencias 
   engañan. 

   [En ese lapso se percibieron risas]. 

   - *¡Definitivamente!*.
  
De repente el almuerzo se vio interrumpido por dos copas de vinos.

 © Johana Arango, 2013
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