martes, 4 de septiembre de 2012

GANGCRÓNICA – BANGCRÓNICA (PARTE 11)


Compartimos juntas toda la tarde y parte de la noche.

Ximena, sin fluctuar, me acompañó hasta mi “humilde” morada; la misma, cuya noche anterior me había sacado a patadas. Convidé a la señorita a pasar, pero para asombro se retractó; la respuesta y sus gesticulaciones fueron muy evasivas. Sólo recomendó que descansara, eso asociado con beso en la mejilla y un “adiós”.

Me adentré a mi hogar; preparada para irme a la cama. Sucedieron tres horas y el sueño no terciaba conmigo, – Ximena, Ximena, Ximena, Ximena (…) –, – ¿Sólo un “adiós”? –, – Ni siquiera, un “hasta mañana” o un “te veré luego” – ansiedad por ¡todas mis venas!, la necesidad de llamarle y preguntarle – ¡¿Por qué?!  –, – A caso ¿no, volveré a verte? –.

Mientras me cuestionaba, los pellizcos de la sensatez hicieron notar con ardor mi ridícula actuación. 30 minutos, tomar el teléfono y – “¿cómo te fue durante el trayecto?” ­–, – “¿cómo te fue durante el trayecto?” ­–, ­– “¿cómo te fue durante el trayecto?” – Repetía mentalmente una y otra vez… – “¿cómo te fue durante el trayecto?” ­–, – “¿cómo te fue durant... “tuuuuuu, tu, tu;  tuuuuuu, tu, tu; tuuuuuu”. Tremendo jalón que me ofreció aquel soniquete; ese “tu, tu” hizo que emplazara los pies sobre la tierra. Era tarde, así que la obviedad indicaba que no respondería.

El desasosiego por la damisela seguía y el único remedio que hallé en esos momentos fue el extenso juguete azul que exigía su empleo. Consolador en manos, mirada de perra tórrida, pezones totalmente firmes y ensalivados, cosquilleos y piel erizada por todo el cuerpo. En mi pensamiento… Ximena; situación, ella lamiendo, succionando  mi clítoris. En ese segundo, cogí mis tetas y las apreté con fuerza, la excitación cada vez entraba en furor, – ¡DIABLOS! – esa campanita se encontraba tensa, vagina totalmente húmeda, lubricada. Me mordía así misma, movimientos circulares, golpecitos y ¡más! – ¡Ahhhhhhj! –, – ¡Ouhhhhhh! –.  No aguanté, me postré en cuatro e imaginé a la zorra con un arnés; sin piedad introduje ese maldito falo con fuerza, típicamente el vaivén, – ¡Ahhhhhhj! – [Gemidos] – ¡Ishhhhhh! –, – ¡Vamos, quiero más! –, – ¡¡¡Penétrame ASÍ!!! – dildo directo al ano y en mi cuca, fisting.

Loca en cama; soy fiera, soy calor, soy sensual, soy agresiva, soy felina, soy pasión, soy hembra… – ¡Maldición! – finalmente, la llegada del orgasmo. << Momentos intensos que rematan en placidez >>.

Pasadas las horas, entre mis sueños, Mario… quería matarle. – ¡Te amo! –, Él repetía de manera insignificante. Pataleé entre sábanas y se hizo la mañana. Sudorosa y amedrantada, cogí el celular, “número no atendido: 35 veces”, “Mensajes: 16”. Al ver tales notificaciones, fui feliz. No obstante, tanta “belleza” no podría ser cierta, era el cabrón.  

Se cambiaron los papeles, el instante no pudo ser más despreciable.

© Johana Arango, 2010
RUT 56.271.641
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