lunes, 27 de agosto de 2012

LA LIBRETA AZUL

“Me increpa la falta de respeto cuando alguien: sin permiso, SIN MI CONSENTIMIENTO, rebusca entre mis cosas”, entre mis papeles, entre mis escritos; escritos que pueden enfadar, confundir al deletreador,  generándole en sí mismo, salidas rápidas por inseguridades, exacerbando fácilmente conveniencias por cobardías. Popular es: “el que busca” porque “encontrará”.

Punto es: entender los repentinos cambios de humor, como primer paso al inmiscuye; seguidamente, la activación de miradas viles y pensamientos soeces hacia el prójimo, como el por supuesto; más las despedidas teatrales y las persecuciones irresolutas, que engendran sin duda alguna anomalías mentales.

Sano es: “solicitar consejos”, empero, no todos contendrán razón… ya que los mismos fueron explanados por terceros; por antropomorfos. “Errar es de humanos”.

Sin embargo, el conocer nunca está de más, como “ponerle el cascabel al gato” un tanto difícil, aunque es aquí donde toda clase de desaciertos premeditados considerablemente se desvanecen.

Ser excluida entre las vidas ajenas tiene sentido, pero ¿que las mismas insistan en volver?, no. “El que nada teme, nada debe”. Si la duda persiste, ¿lo sensato sería alejarse?; cuando la lógica habla y decide por enfrentar, la miserable avasalla por soluciones y respuestas. Recordar es: que todos los días no se ofrecerá bandeja.

(Resentimientos causados por SU vulnerabilidad, más no por el fiel pedazo índigo).                  
   
© Johana Arango, 2012                                                                                                                              
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