Siempre lo he dicho, “no soy su
tipo de mujer”. Ni soy prostituta, ni soy mojigata.
Las primeras impresiones son
traicioneras; recuerdo aquella noche cuando departía en medio desconocidos (la
mayoría lo era); entre risas, miradas, diálogos, cerveza y algunos amoríos entre
las sombras.
Mi desconfianza vestida de azul,
se hizo en su momento notar para con algunas personas, cosa que no me importaba.
Cuando la oscuridad se hizo más descarada decidí partir a mi hogar acompañada
de ciertos amigos, hasta allí todo en orden.
Pasaron los meses y mi vida en
esos días se comportaba a la altura.
Cuando intercambias información personal
(en este caso hablo de las redes sociales), es normal que se entrelacen letras,
palabras y/o frases precisando un saludo; en este caso lo que dio pie a la memorable
odisea fue un RT (el cual aportaba cierta información para creativos).
Lo que acaparó mi atención de
aquel mendigo personaje fue su saludo, en especial las cuatro letras que
conformaban la palabra SEXY. Desde allí comprendí el tipo de “caballero” que
era. Entre línea y línea se llegó al acuerdo de ir a tomar un Martini. Se
intercambiaron teléfonos y por supuesto su invitación de amistad no se hizo
esperar. Confieso que “stalkeé” únicamente sus fotos de perfil, nada del otro
mundo.
Llegó el jueves (el encuentro AMISTOSO se había pactado ese
día). El individuo llamó con el fin de confirmar mi compromiso, cosa que
cancelé… ya que había tomado ese día para
tener el siguiente libre. A él eso no le incomodó, así que se reorganizó lo
pactado para el viernes.
Sin falta, ya presente en el
lugar acordado, empezaron los desperfectos.
Así como uno se toma el tiempo
para acicalarse, lo mínimo que usted espera de la otra persona es el mismo
detalle. (Descripción: jean malgastado, reata de color rojo, camiseta roja
mareada de tanto uso, encima de ella otra camiseta manga larga color verde
oscuro con cuello desjaretado, chompa estrafalaria y zapato de ingeniero). Ante
la situación podría haber salido corriendo, pero a la final dejé a un lado ese
detalle.
En la barra, él con un vaso de whisky en las rocas y yo con mi predecible copa de
vino.
Este tipo aparte de sus reiterados
coqueteos (me gustan las mujeres que
manejan el mundo del arte como tú, diseño, fotografía, publicidad, estuve
casado con una, ¿cuándo conoceré a mi suegro?, ¿estás pensando en algo serio?,
etc.) y miradas tipo “bad boy”; ¡já!
pues a eso le adjuntamos el no entendimiento de cierta dinámica: el escuchar a
las personas, cuando lo hacía, interrumpía; sólo hablaba de él, algo así como “el mundo gira en torno a mí” y “soy de la familia tal y tal”.
Desde allí empezó mi vileza, si,
quería darle una lección.
© Johana Arango, 2012
Reservados todos los derechos. Queda prohibida la reproducción total o parcial de este libro por cualquier medio sin la debida autorización por escrito del editor.
(Esperen pronto la segunda parte).
(Esperen pronto la segunda parte).
6 comentarios:
jejejejeje Estuvo muy bueno tu movimiento...
¡Gracias! #Lol.
Divertido e interesante, solo tengo la duda, cual el zapato de ingeniero ? XD
Gracias.
Observa: goo.gl/7uSZh - goo.gl/3cdWa
Una característica de los buenos escritores, es esa en la cual dejan al lector con las ganas de (leer) más, eso me ha pasado contigo. Destacando también tu entretenida e impecable narrativa. Good job!
Att: @EllaNoTuitea
Muchísimas gracias @EllaNoTuitea. Me enorgullece y alegra tus palabras.
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