lunes, 1 de agosto de 2011

GANGCRÓNICA – BANGCRÓNICA (PARTE 5)


Un nuevo día.

Hacia el trabajo… trancones por doquier, exasperación, bocinas, esmog, transmisión radial, semáforos en rojo, peatones, una bella sonrisa de un desconocido infante, veinte (20) minutos, doblamos a la derecha y se hizo así el punto de llegada.

Hallada en mi oficina, perturbada por ciertos sucesos, trabajaba… trataba de envolverme y encarcelarme de actividades laborales, pero era imposible… (Maldición) – Cavilaba – (mi profesionalismo) – insistía – (…) suspiré profundo y opté por embarcar mis pensamientos en un cigarro… (.)

10 minutos después…

(Maldito no funcionó) – comentario en el aire –

Me adentré de nuevo a mis funciones: crónicas, papeleos, juntas, entrevistas, contratos… (Por fin movimiento); concentración y dedicación… una llamada, número desconocido, atiendo el aparato y un “¡hola!”… se me eriza la piel (¿cómo logró mi número?) – Pensé –, – No te enseñaron a responder – refutó… si, Ximena.

 – Hola… – dije – perdóname, sólo atendía un asunto –, – y… a que debo tu llamada – ella respondió – ¿te molesta que lo haga? – (…) – ¿hacer qué? – contesté, aunque sabía en el fondo a lo que se refería… ella prosiguió ­– pues… llamarte y conseguir tu número telefónico sin tu consentimiento –, – ¡en realidad no me molesta! – Le exclame… pero verdaderamente si me incomodaba, – quería preguntarte si… aceptas un café después del trabajo – me preguntó, pero así mismo le refuté sin pensarlo treinta (30) mil veces – lo siento, hoy me quedaré hasta tarde – y Ximena contestó – ouh, veo –, – si cambias de opinión pues… este es mi número telefónico –, – lo tendré en cuenta –  respondí y así mismo me despedí.

(Dios) – Pensé ­­– (que momento tan incómodo… y, ¡y cómo se atrevió!).

Fue tan inmenso el bochorno que olvidé inmediatamente lo que había ocurrido.

Ya pronto, empacando ciertos útiles, regresa en mi mórbido pensamiento esa zorra (…), zorra a la que deseaba inmensamente ver; tomé mi teléfono y me quedé intacta viendo el número donde la podría conseguir.

“Inconscientemente” le envié un mensaje que decía: “Creo que culminé antes de lo acordado ¿aún está en pie la invitación?”, la respuesta de Ximena no tardo sino 1 minuto… “claro que sigue en pie, te veo en el café (…) en media hora, ¡te parece!”, le envié un “si…” de réplica.

Fui directo al estacionamiento, me introduje en mi auto con desasosiego… manos contra el volante y cabeza posada en el cabezal del sillón…

© Johana Arango, 2010                                                                                                                                                        
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