Los hornos crematorios de la sociedad, se han encargado de polemizar y estigmatizar al erotismo, como el hijo consentido de la pornografía; si realizamos un breve repaso la pornografía significa carácter obsceno de obras Literarias o Artísticas y el erotismo alude a la exaltación del amor físico en el arte; claramente las dos palabras trasmiten diferentes conceptos, pero cumplen la misma condición de la sexualidad en el ser humano; aún así, no habría porque atribuirle todo lo pérfido a lo estético.
Posiblemente las discrepancias hacia el erotismo no cesarán; en realidad la ignorancia de ciertas sociedades tiránicas proseguirá con sus innumerables embrollos, los cuales, consisten en ofuscar la mezcla de inspiración, habilidad y deseo de trascendencia a lo que llamamos arte.
Pero ¿Quién decide si la obra es un producto del arte o si es una obra de arte?.. A decir verdad, cualquier individuo profesional o no puede hacerlo, pero lastimosamente la negligencia seguirá evolucionando y conviviendo en nuestra comunidad.
Sin embargo, con o sin la indolencia de algunas colectividades, esta actividad artística continuará con su ritmo; ahora bien, nuevas generaciones se han arriesgado en suscitar incalculables propuestas creativas, como el llamado Erotismo Callejero, que a su vez ha recibido salpicaduras de ciertas críticas tanto destructivas como constructivas.
He aquí una pequeña muestra de apelación – Sencillamente, el erotismo siempre ha sido y será pornografía; el erotismo es la mismísima necedad de lo pervertido y sádico; nunca he visto en él la esencia de lo estético y para colmos se presenta como arte; es más, ahora le atañan una nueva vagabundería llamada erotismo callejero, palabras más palabras menos es la burla de la intimidad sexual –.
Así como existen fuertes refutaciones de discordia, también encontramos exposiciones recias – ¿Porqué no hablar de erotismo con naturalidad y más aún cuando lo mezclamos con arte?, en verdad, para algunas comunidades el tema es aún de controversia, por aquello de moralidad y la ética; pero realmente el erotismo no pretende burlar el encuentro sexual de las personas, sino apreciar el cuerpo como belleza y perfección y más aún si lo entreveramos con el arte. Con respecto a la nueva modalidad de erotismo callejero, me parece algo bastante interesante y exótico, al exhibirlo en diferentes sectores de la urbe o al contrario, recopilar inquisiciones de la misma metrópoli y explanarlo ya sea en libros, fotografías, cortometrajes, pintura, poemas, etc –.
Diáfanamente, el erotismo siempre será tema controvertible en la comunidad, en pocas palabras este acarreará perpetuamente los diversos puntos de vista de determinados barrotes sindicalistas.
Posiblemente las discrepancias hacia el erotismo no cesarán; en realidad la ignorancia de ciertas sociedades tiránicas proseguirá con sus innumerables embrollos, los cuales, consisten en ofuscar la mezcla de inspiración, habilidad y deseo de trascendencia a lo que llamamos arte.
Pero ¿Quién decide si la obra es un producto del arte o si es una obra de arte?.. A decir verdad, cualquier individuo profesional o no puede hacerlo, pero lastimosamente la negligencia seguirá evolucionando y conviviendo en nuestra comunidad.
Sin embargo, con o sin la indolencia de algunas colectividades, esta actividad artística continuará con su ritmo; ahora bien, nuevas generaciones se han arriesgado en suscitar incalculables propuestas creativas, como el llamado Erotismo Callejero, que a su vez ha recibido salpicaduras de ciertas críticas tanto destructivas como constructivas.
He aquí una pequeña muestra de apelación – Sencillamente, el erotismo siempre ha sido y será pornografía; el erotismo es la mismísima necedad de lo pervertido y sádico; nunca he visto en él la esencia de lo estético y para colmos se presenta como arte; es más, ahora le atañan una nueva vagabundería llamada erotismo callejero, palabras más palabras menos es la burla de la intimidad sexual –.
Así como existen fuertes refutaciones de discordia, también encontramos exposiciones recias – ¿Porqué no hablar de erotismo con naturalidad y más aún cuando lo mezclamos con arte?, en verdad, para algunas comunidades el tema es aún de controversia, por aquello de moralidad y la ética; pero realmente el erotismo no pretende burlar el encuentro sexual de las personas, sino apreciar el cuerpo como belleza y perfección y más aún si lo entreveramos con el arte. Con respecto a la nueva modalidad de erotismo callejero, me parece algo bastante interesante y exótico, al exhibirlo en diferentes sectores de la urbe o al contrario, recopilar inquisiciones de la misma metrópoli y explanarlo ya sea en libros, fotografías, cortometrajes, pintura, poemas, etc –.
Diáfanamente, el erotismo siempre será tema controvertible en la comunidad, en pocas palabras este acarreará perpetuamente los diversos puntos de vista de determinados barrotes sindicalistas.
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