jueves, 12 de marzo de 2009

LAS CACERÍAS DE DONATELLA – Capitulo 3 –

Mi virginidad no fue amada, solo deseada por un bastardo que apetecía mi cándido y limpio cuerpo de quince años, pero dejé que hiciera conmigo lo que quisiera, todo por obtener algunos privilegios que duraron cuatro años porque al quinto tuve que cambiarlos, me estreno cuantas veces quiso, el era un alma caritativa; tanto, que llegaba a compartirme con sus necesitados amigos, me presentaba como su hermoso y galante trofeo ¡me había convertido en el mejor amigo del hombre!

Sin embargo nunca me catalogue como una meretriz, porque nunca lo fui, me estaba divirtiendo era joven y con grandes convicciones… pues al menos eso era lo que quería ver, porque en realidad era una infame ramera y todo por la avaricia y la codicia.

La ética y la moral se habían vuelto mis peores enemigos, no entendía porque les causaba a ellas tanta vergüenza, a sabiendas de que las mismas fueron las que me empujaron hacia esta odisea y no sé en realidad si ofrecerles mi ingratitud o simplemente agradecerles por haberme ayudado a lograr tan anhelado poder; al mismo tiempo me sentía tan confundida, necesitaba ayuda pero nunca acudí a ella, dejé que todo se fuera dando y esperando que la vida me diera su gran bofeteada pero nunca se pronunció.

Posteriormente el que si profirió fue aquel bastardo, ya no quería su magnánimo trofeo, ya no le importaba si su animal se alimentaba, de ser caritativo paso a ser egoísta; llegué a sospechar de que había perdido aquel egocentrismo que sentía al tenerme, el deseo y la pasión no eran los mismos, ya no escuchaba – Haré que tu cuerpo lubrique de solo tocarlo – o – Tengo tantas ansias de ti – cada vez que estaba a su lado se aturdía; me hizo entender que yo para él era una prenda usada y sucia, que me había cambiado descaradamente por una nueva y más joven, porque según el bastardo, yo le estaba ofuscando su ego.

Ahora, si me veía en serios problemas, si dejaría perder así de fácil mi “posición social”, sabía que yo también caducaría, en realidad estaba en el centro de un vil laberinto que yo misma había creado, estaba en el agujero del diablo; muchas personas me eludieron y comprendí que para esos era solo su títere sexual, a causa de eso me sentía vieja e inservible y tan solo con veinte años…

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