- Continuación –
De repente
el almuerzo se vio interrumpido por dos copas de vinos, aquellos de la misma conserva de la que bebía “Alejandra”.
El presente fue aceptado. Ella rozagante con su cáliz y yo descontenta sin poder
probar la mía, ya que a los hiperglucémicos se nos prohíbe.
Después de varios minutos, la
señorita llamó al mesero, el mismo que acarreó las bebidas; por supuesto le
pidió a este que concediera las gracias al mecenas que la halagó.
- *Después de estar muy segura, llamé a mi amiga,
le dije que estaba preparada para mi segunda y mejor vida llena de lujos, mi
gran banquete; eso se lo dije con tono
de burla aunque era verdad*.
- *Ella se puso ¡contentísima!, en ese momento
cogió sus cosas y arrancó directo a mi apartamento, durante todo el camino
hablamos por teléfono, decía que me ayudaría a escoger ¡la mejor pinta!, y que
si no encontraba una que la convenciera, que ella me prestaría lo mejor de su
closet; ¡hasta apartó una cita con su peluquero de cabecera! y que ella
invitaba; mejor dicho, de todos los gastos ella se encargaba*.
- *Cuando llegó a mi apto, me abrazó como nunca lo
había hecho, ¡con esa alegría loquísima! De inmediato se comunicó con el que
manejaba toda esa vuelta y super rapidísimo, sin ningún inconveniente, la
entrevista quedó para el siguiente día*.
- *Luego comenzamos hablar de todo esto y ella me
decía que desde ahora seríamos más unidas, que yo no iba hacer su compañera
sino su hermana y no sólo en el trabajo... ¡DE TODA LA VIDA!; que ella cuidaría
de mí y yo de ella. Al escuchar todo eso, me puse un poco llorona y a la final,
ambas lloramos, fue lindo ese momento*.
- *Bueno, ese día, parte de la tarde y noche
escogimos la ropa; a la final, ella quedó en prestarme unos tacones, un bolso y
los accesorios*.
- *…. *
- *¡Ah! También hablamos de cómo sería todo el
cuento de la entrevista*.
- ¡Vaya! pensé que me dejarías sin el detalle más
importante.
- *No, ¿cómo se te ocurre?*
[Carcajada].
- De igual
manera, todo lo que me acabas de decir es significativo y no sólo para ti,
incluso lo es para mí pero en otro ámbito.
[Sorbo de
agua].
- Mira, no
pretendo lograr “amarillismo” con esto y MENOS con un tema que todavía se halla
cargado de tabú y de “asuntos morales”… aunque siempre dará de qué hablar;
manejarlo es tedioso.
- *Tienes
razón*.
- Seamos
realistas, te lo pondré de la siguiente forma: eso de mostrar las típicas
historias con los clientes y sobre el negocio, no es que esté mandado a recoger,
sino que a la final se torna repetitivo, aburrido y predecible. Otra narración
más para arrinconar.
- *Sí, ya
hay muchas viejas sacando cosas de sus putadas y que fastidio.*
[Burla].
- Esos
relatos de meretrices…
-
*¿Meretrices?
- Sí,
prostituta, puta… ramera, guarra, golfa, etcétera.
-
*Entiendo*.
- Bueno, te
decía, donde hablan más allá de su trabajo… relaciones personales, familiares…
captan la atención del leedor y eso que la mayoría son historias irreales;
ahora bien, te imaginas fascinar con esta que es real.
- Ofrecer al
público lector algo auténtico, ¡tú!
- *¡Débi, me
emociona todo lo que dices!*.
[Sonrisas].
- ¿Ahora
comprendes por qué se me es significativo?
- Y por
último, los proyectos y propósitos se logran con inteligencia y
profesionalismo, así que este no será la excepción.
- *Sabía que
manejas las cosas así, se te nota por encima*.
[Su mano
apoyando la mía].
- Upa,
gracias.
El mesero llegó de nuevo a la
mesa y esta vez con un...
© Johana Arango,
2013
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2 comentarios:
me gustan todas tus publicaciones, son geniales.
¡Gracias, un fuerte abrazo!
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