jueves, 28 de febrero de 2013

Nueva historia (en construcción) - Sin título.

- Continuación –

De repente el almuerzo se vio interrumpido por dos copas de vinos, aquellos de la misma conserva de la que bebía “Alejandra”. El presente fue aceptado. Ella rozagante con su cáliz y yo descontenta sin poder probar la mía, ya que a los hiperglucémicos se nos prohíbe.

Después de varios minutos, la señorita llamó al mesero, el mismo que acarreó las bebidas; por supuesto le pidió a este que concediera las gracias al mecenas que la halagó.

- *Después de estar muy segura, llamé a mi amiga, le dije que estaba preparada para mi segunda y mejor vida llena de lujos, mi gran  banquete; eso se lo dije con tono de burla aunque era verdad*.

- *Ella se puso ¡contentísima!, en ese momento cogió sus cosas y arrancó directo a mi apartamento, durante todo el camino hablamos por teléfono, decía que me ayudaría a escoger ¡la mejor pinta!, y que si no encontraba una que la convenciera, que ella me prestaría lo mejor de su closet; ¡hasta apartó una cita con su peluquero de cabecera! y que ella invitaba; mejor dicho, de todos los gastos ella se encargaba*.

- *Cuando llegó a mi apto, me abrazó como nunca lo había hecho, ¡con esa alegría loquísima! De inmediato se comunicó con el que manejaba toda esa vuelta y super rapidísimo, sin ningún inconveniente, la entrevista quedó para el siguiente día*.

- *Luego comenzamos hablar de todo esto y ella me decía que desde ahora seríamos más unidas, que yo no iba hacer su compañera sino su hermana y no sólo en el trabajo... ¡DE TODA LA VIDA!; que ella cuidaría de mí y yo de ella. Al escuchar todo eso, me puse un poco llorona y a la final, ambas lloramos, fue lindo ese momento*.

- *Bueno, ese día, parte de la tarde y noche escogimos la ropa; a la final, ella quedó en prestarme unos tacones, un bolso y los accesorios*.

- *…. *

- *¡Ah! También hablamos de cómo sería todo el cuento de la entrevista*.

- ¡Vaya! pensé que me dejarías sin el detalle más importante.

- *No, ¿cómo se te ocurre?*

[Carcajada].

- De igual manera, todo lo que me acabas de decir es significativo y no sólo para ti, incluso lo es para mí pero en otro ámbito.

[Sorbo de agua].

- Mira, no pretendo lograr “amarillismo” con esto y MENOS con un tema que todavía se halla cargado de tabú y de “asuntos morales”… aunque siempre dará de qué hablar; manejarlo es tedioso.

- *Tienes razón*.

- Seamos realistas, te lo pondré de la siguiente forma: eso de mostrar las típicas historias con los clientes y sobre el negocio, no es que esté mandado a recoger, sino que a la final se torna repetitivo, aburrido y predecible. Otra narración más para arrinconar.

- *Sí, ya hay muchas viejas sacando cosas de sus putadas y que fastidio.*

[Burla].

- Esos relatos de meretrices…

- *¿Meretrices?

- Sí, prostituta, puta… ramera, guarra, golfa, etcétera.

- *Entiendo*.

- Bueno, te decía, donde hablan más allá de su trabajo… relaciones personales, familiares… captan la atención del leedor y eso que la mayoría son historias irreales; ahora bien, te imaginas fascinar con esta que es real.

- Ofrecer al público lector algo auténtico, ¡tú!

- *¡Débi, me emociona todo lo que dices!*.

[Sonrisas].

- El asunto aquí es… más que averiguar, es comprender ¿qué sucede dentro de ti más allá de lo superficial?, ¿quién es Alejandra? O en su defecto Viviana y todo obviamente tras tu historia como prepago.

- ¿Ahora comprendes por qué se me es significativo?

- Y por último, los proyectos y propósitos se logran con inteligencia y profesionalismo, así que este no será la excepción.

- *Sabía que manejas las cosas así, se te nota por encima*.

[Su mano apoyando la mía].

- Upa, gracias.

El mesero llegó de nuevo a la mesa y esta vez con un...

© Johana Arango, 2013
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2 comentarios:

Anónimo dijo...

me gustan todas tus publicaciones, son geniales.

Débora Arango de León dijo...

¡Gracias, un fuerte abrazo!