jueves, 2 de diciembre de 2010

GANGCRÓNICA – BANGCRÓNICA (PARTE 1)

Fue curiosidad… al principio; (Salma y su reportaje a las 10:00 p।m.) último escalón, sin pena, sin vergüenza, si asustada pero no alborotada; me encuentro con el dueño del lugar y me invita un whisky… para entrar en calentura (literalmente).

Música, camaradería, solitarios, solitarias, parejas y disparejas… son los que hacen que el espacio en tan sólo instantes se ateste; empieza el show…

Para invadir en materia ardiente… (dos mujeres) presentación lésbica; Juliana… unas de las participantes, que llega dejando al descubierto sus hermosas y potras piernas… en seguida de ellas, se asoman dos enormes cachetes (su trasero) que falda de cuero trata de tapar, abdomen plano y voluptuosos senos con pezones de flores. Kadry… la segunda integrante de este primer acto, aparece con jean ajustado pero de ancas planas (indeseable) y arriba mamas abultadas con brasier de piscina color amarillo… en pocas palabras traje tipo paseo de lugar caliente. Estas llamativas mujeres empiezan con un sensual y excitante baile, jugueteos eróticos… besos, manoseadas, gemidos, otros… hasta llegar al choque y al azuce de “coños”…

Lo que me tomó por impresión, fue como sus fluidos hicieron parte de algunos tragos y/o cocteles para ciertos presentes.

Entre aplausos y chiflos, el propietario del “chuzo” se me acercó… y me propuso conocer más a fondo las instalaciones; atónita quedé… al ver tres zonas de cada salón húmedo (sauna, jacuzzi, baño turco y duchas) en su totalidad 12 locaciones… seguidamente una amplia sala de fantasías con sillas y columpios eróticos; dentro de lo profundo… una interesante sala VIP con proyección de videos sensuales, en frente… dos elegantes zonas sociales; dispersadas encontré… las cuatro despampanantes zonas de cama franca… ni hablar de las gigantescas salas de baile, y para mi maravilla… una tienda de sex shop.

En todas las habitaciones y pasillos por la que pasaba encontraba acción… Se percibía por todo el lugar lujuria, desinhibición, excitación, calentura, morbo y espejos empañados de sudor… Durante mi recorrido se acercó un caballero (bastante apuesto para mi gusto), el cuál tomó por atrevido mi mano y sin subestimar la dirigió hasta su gran paquete; en esos instantes mi cuerpo se congelo y así mismo se erizó; el galán con gran sonrisa y maldad aprovechó de la situación y empezó a acariciarse sin soltar mi mano… las llevó a sus pectorales, abdomen, luego su delicioso trasero y de nuevo hacia su pene dónde empezó a masturbarse, pero les recuerdo que lo hacía con mano ajena (…).

© Johana Arango, 2010
RUT 56.271.641

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