lunes, 22 de noviembre de 2010

CON BOTAS DE CATORCE CENTÍMETROS (14 CM).

Durante el transcurso de sus clases procuró no moverse tanto… tan astuta fue, que no arruinó ni la más mísera pestaña que se arregló… Gracia, (al culminar sus lecciones)… salió del aula y llamó de inmediato a aquella amiga. Tomo su carro y se dirigió hacia donde ella estaba… (Su casa).

“y yo que te fallé mil veces…” (Cantaba), de repente Paulen (su amiga) abrió la puerta y la recibió con un gran beso de minuto y medio… (Interesante); entraron… mientras Paulen se arreglaba y así mismo platicaba… (Sonaron teléfonos y dentro de ellos voces de hombres); “Hola y… ya salimos” fue lo único que refutó Gracia.

Tomaron el vehículo… seguidamente la fiesta; Gracia quería ver ese magnánimo hombre de ojos zarcos… pero (un lo siento de cierta amistad) no le permitió conocerlo. Parquearon y luego caminaron… Paulen contenta y alocada; Gracia cansada y desesperada... Pero al fin, lugar anhelado, música de un solo género… dos mujeres y trescientos hombres… (No era comunidad LGTB… sólo que esa noche escaseaban las mujeres… por fortuna).

Muchos hombres… pero ninguno que robara atención de Gracia; en cambio Paulen ¡feliz y extasiada de aquellos!...

Tiempo para las doce y treinta y tres de la noche (12:33 p.m.) y Gracia sola bailaba… a pesar de tener muchos hombres a su alrededor… que creían que bailaba con ella. Más tarde, sólo uno no muy llamativo, pero con ojos de aquella miel embotellada en figura de oso la invitó a bailar… Gracía de inmediato como víbora al asecho dijo ¡sí!... más de cien (100) canciones bailadas y los dos calientes. Gracía con sus enormes nalgas y dando la espalda al tarrito de miel le bailaba… bien pegados (como chicle en el asfalto), ella como siempre… con iniciativa y atrevida toma de sus manos y las lleva hacia su cuerpo, haciéndolo tocar sigilosamente… después de media hora en esa tónica, Gracia agraciada da la vuelta y lo mira fijamente a sus ojos y… “maldito seas… que esperas para besarme” (pensaba Gracia)… de repente el no inesperado pero delirante beso apareció…

Por varios segundos… le hizo olvidar a Gustiniano (su ex que no fue ex… para Gracia “que no fue nadie”), (que por cierto aún se cree esa mentira)… terminaron el beso y Gracia quería más (y así fue… tuvo más)…

Termino todo… baile, rumba, besos… besos que para Gracia fueron sin gracia… ¡No quería verlo pero quería sexo!... para sorpresa de ella y del tarrito de miel… no hubo tal acción, sólo por el simple hecho de olvidar dónde vivía… más su nombre; como pregunta estúpida el tarrito que ya no era de miel le pregunta “es posible verte de nuevo alguna vez”… y Gracía maldita refuta “no lo sé”…

Ella cansada y Paulen que por cierto borracha… caminaron hacia el estacionamiento, tomaron su carro y enrumbaron hacia su casa. Paulen profunda quedó en el asiento del auto y Gracia sin tragos en la cabeza conducía… durante el transcurso pensaba en los insípidos besos y en el innecesario baile; (llegando a su casa…) Gracia se encargó de dejar a Paulen instalada y con pijama en el cuarto… y ella exhausta de sus piernas y pies (pensaba con vacilación)… “sólo se arreglo sencilla y con botas de catorce centímetros (14 cm)…”, “levantó miradas pero ninguna llamativa…”, “sólo tiempo y besos perdidos…”, “un olvido de trece minutos (13 min.)…”, “pero aquel que no fue nadie seguía ahí…”.

Ese mal sabor de boca… no lo remediaba un auto consuelo (ni masturbación, ni sexo ajeno); sólo quería dormir y pasar la siguiente página hacia un nuevo día.

Dedicatoria: “diez (10) la hace larga, pero un nueve (9) la hace corta e interesante, apenas absorbe uno y no la tinta de dos… recuerda nuestros juegos de palabras que siempre llevan ese toque de reflexión".

“...si es que aún la conservas" (Nuestro guiño de punto y coma acompañado de un cierre paréntesis).
© Johana Arango, 2010
RUT 56.271.641
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