lunes, 4 de enero de 2010

...Para castigar tu carne jubilosa,
para maltratar tu seno complaciente
e infringir a tu costado asombrado
una herida larga y profunda.

Y, ¡vertiginosa dulzura!
a través de esos nuevos labios,
más esplendorosos y más bellos,
transmitirte mi veneno.

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