En ese momento olvidé que estaba presente en aquella reunión; durante todo ese tiempo pensé en él ¡tanto! que le confesé a Dios que me bastaría el tan sólo verlo, ni siquiera tenía planeado pedirle un abrazo o robarle un beso.
Culminada la asamblea me levanté e inmediatamente salí de la oficina sin despedirme de mis colegas; seguidamente me puse en la tarea de levantarme un taxi, pero con tan mala suerte que estos avanzaban ocupados. De repente alguien replicó – ¿Hacia dónde te diriges? – Y prosiguió con tono burlesco – Vamos y te acerco porque te va apresar la tarde – solté una gran carcajada al escuchar al impredecible Tiziano, aquel amigo tomó de mi mano y como locos corrimos hacia su auto.
Tiziano aprovechó todo el recorrido para cuestionarme; – Te conozco muy bien Petunia y no me puedes engañar, ¿con quién te verás? dime, ¿lo conozco? – Le sonreí y le respondí – Lo siento Tiziano no es amigo tuyo, ni colega; en pocas palabras ¡NO LO CONOCES! –, – Bueno, si tu lo dices – refutó Tiziano, de un momento a otro pegué un incomprendido grito, Tiziano detuvo su vehículo y angustiado pregunto – ¿Que te sucede? – Y le cuestioné cómo estaba, él confundido pregunto – ¿De qué me hablas? – Y le dije – ¡Pues si! mírame ¿cómo me veo? no vez que se me olvidó arreglarme – Tiziano Sólo sonrío; ya llegando al lugar de destino Tiziano nuevamente replicó – Estás muy hermosa Princesa, recuerda siempre esto “tu belleza es tu sencillez” – luego aquel me tomó y me regalo un fuerte abrazo.
Después de despedirme y de agradecerle a mi amigo, me dirigí hacia el lugar de encuentro; realmente estaba llena de nervios…
Culminada la asamblea me levanté e inmediatamente salí de la oficina sin despedirme de mis colegas; seguidamente me puse en la tarea de levantarme un taxi, pero con tan mala suerte que estos avanzaban ocupados. De repente alguien replicó – ¿Hacia dónde te diriges? – Y prosiguió con tono burlesco – Vamos y te acerco porque te va apresar la tarde – solté una gran carcajada al escuchar al impredecible Tiziano, aquel amigo tomó de mi mano y como locos corrimos hacia su auto.
Tiziano aprovechó todo el recorrido para cuestionarme; – Te conozco muy bien Petunia y no me puedes engañar, ¿con quién te verás? dime, ¿lo conozco? – Le sonreí y le respondí – Lo siento Tiziano no es amigo tuyo, ni colega; en pocas palabras ¡NO LO CONOCES! –, – Bueno, si tu lo dices – refutó Tiziano, de un momento a otro pegué un incomprendido grito, Tiziano detuvo su vehículo y angustiado pregunto – ¿Que te sucede? – Y le cuestioné cómo estaba, él confundido pregunto – ¿De qué me hablas? – Y le dije – ¡Pues si! mírame ¿cómo me veo? no vez que se me olvidó arreglarme – Tiziano Sólo sonrío; ya llegando al lugar de destino Tiziano nuevamente replicó – Estás muy hermosa Princesa, recuerda siempre esto “tu belleza es tu sencillez” – luego aquel me tomó y me regalo un fuerte abrazo.
Después de despedirme y de agradecerle a mi amigo, me dirigí hacia el lugar de encuentro; realmente estaba llena de nervios…
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