Sabías que todos los seres humanos tenemos cual sin número de precios; a veces somos bastantes costosos pero también entramos en rebaja; por esa razón quiero que respondas ¿cuánto te he costado? ¡Sabes! deseo ver el desperdicio de mujer que me he convertido y con la cual malgastaste tu dinero; ¡por favor! sólo envíame esa cuenta para poder cancelarla y acabar la deuda.
Las personas tenemos la costumbre de comentar nuestras mejores hazañas con el único fin de sentirnos grandes personajes, en algunas ocasiones esos comentarios van acompañados de leves o inmensas sonrisas… como no acordarme de una contada en murmullo “es una putica”… pero con justa razón me había ganado tal afirmación, si en el primer encuentro mi cuerpo sintió y mi mente se vendió (pero no por meretriz sino por quererte amar).
En la sociedad siempre ha existido el rechazo y hablo de él en todos los términos; así que no entiendo porque no me callaste en el momento preciso, porque seguiste escuchando mis insulsas palabras, porque seguías conmigo… pero te doy gracias por no haber contestado mis llamadas, por no responder mis mensajes, por haberme causado dolor y por ser en algunos momentos indiferente; sabías que siendo dura conmigo misma aprendo aún más de las lecciones y que más que las tuyas para darme cuenta.
Cada vez que te escribo se incorpora en mi un diminuto alivio, porque gracias a esto he podido sacar poco a poco la muchachita infeliz que posa en mí.
Las personas tenemos la costumbre de comentar nuestras mejores hazañas con el único fin de sentirnos grandes personajes, en algunas ocasiones esos comentarios van acompañados de leves o inmensas sonrisas… como no acordarme de una contada en murmullo “es una putica”… pero con justa razón me había ganado tal afirmación, si en el primer encuentro mi cuerpo sintió y mi mente se vendió (pero no por meretriz sino por quererte amar).
En la sociedad siempre ha existido el rechazo y hablo de él en todos los términos; así que no entiendo porque no me callaste en el momento preciso, porque seguiste escuchando mis insulsas palabras, porque seguías conmigo… pero te doy gracias por no haber contestado mis llamadas, por no responder mis mensajes, por haberme causado dolor y por ser en algunos momentos indiferente; sabías que siendo dura conmigo misma aprendo aún más de las lecciones y que más que las tuyas para darme cuenta.
Cada vez que te escribo se incorpora en mi un diminuto alivio, porque gracias a esto he podido sacar poco a poco la muchachita infeliz que posa en mí.
3 comentarios:
Al fin la recibió
Pero esta ahi!
Sufrir por alguien que no vale la pena, no tiene sentido; acabar con eso es lo mejor! cortalo aunque te duela.
Publicar un comentario