lunes, 30 de marzo de 2009

LAS CACERÍAS DE DONATELLA – Capítulo 46 –

No podía, se me era imposible tener sexo anal, el dolor era tan intenso que mis pobres ancas sufrían cada vez que esos falos me incursionaban, realmente tenía que hacer algo, porque no quería perder aquel potentado, había intentado con todo y aún así ese desagradecido sieso no respondía; de repente, recordé que alguien muy experto sobre el tema me debía un favor, y como no cobrárselo; en un acto de desesperación exclamé – Ahora más que nada, necesito a esa buscona – por supuesto la llamé y concluimos que al siguiente día ella me recibiría gustosamente en su casa.

Era tal la impaciencia que en toda la noche no había podido conciliar el sueño; sin embargo, muy temprano me levanté de mi pesado insomnio, me duché e igualmente me arreglé, pero no desayuné a causa de la gran expectativa que tenía de visitar a la famosísima Ximena; esa… esa era la guarra más apetecida entre los “respetados” cresos; hablo de empresarios, ganaderos, comerciantes, grupos ilícitos, políticos y como por variar en esa lista se postulaba el mío.

Posteriormente, tomé el carro que el potentado me había obsequiado e inmediatamente me coloqué en la tarea de buscar aquella dirección que me llevaría a la posible solución de mi problema; en verdad no fue difícil encontrar aquel domicilio, lo que si se tornó complicado fue ingresar, primero había mucha seguridad y para colmar paciencia tuve que esperar más de cuatro horas en mi carro para que a una ramera me recibiera en su casa.

Más tarde, un ballet toma mi carro y otro me guía hacia el cuarto principal en dónde encontraría a la esperadísima guaricha, inesperadamente se abren las puertas y enseguida observo a Ximena; ¡que sorpresa la que me había llevado!, Ximena parecía una musa, estaba más bella y más esbelta, con su cabello del color del oro, sus ojos zarcos como dos esmeraldas, sus labios rojos y más carnosos, con un excelente diseño de sonrisa y cómo no! los dientes blancos como la nieve, sus prótesis más grandes que los mismísimos melones, con su nariz operada y respingada, su cuerpo totalmente tonificado, sin estrías y con lipoescultura, su piel totalmente bronceada, su levantado trasero y seguidamente sus enormes y largas piernas, en realidad era una completa plástica, pero aún así se veía espectacular, diferente a lo que antes había visto; de pronto, ella con su gran y encantadora sonrisa exclama – Mis disculpas por haberte hecho esperar, se me presentó algo inesperado e importante – Luego Ximena se me acerca y susurra en mi oreja – Contemplando algunas chequeras –.

Después de todo el protocolo y de adelantar ciertas cosas de no importancia, habíamos llegado al esperado tema; Ximena exclama – Donatella, nuevamente me honra tu visita – y preguntó – ahora sí cuéntame ¿quién es aquel hacendado que tienes en ascuas por tu incompetente culo? – yo inmediatamente le respondí – Salvatore Brigard Latiff, presidente de la reconocidísima multinacional three head – inmediatamente, noté en el rostro de Ximena una sonrisa malvada, pero lo eché de menos, Ximena seguía exclamado – Nunca había escuchado a ese hombre y a su compañía pero en fin, desde hoy comenzarás tus clases – eso para mí fue una gran noticia…

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