sábado, 21 de mayo de 2016

EN MEDIO DE DOS

Sí, no es que no me quede tiempo, si eso es lo que me sobra. Lo que me falta es un buen adaptador y un inigualable enchufe que lo soporte.

¡Luz!, pero para eso requeriría instalar una roseta y así luego enroscar el foco. ¡Velas!, pero sin pesos no habría cera. ¡Día!, pero la necesito para aguantar.

¡Frío!, el que me acompaña todo el día, mísero patán congelando enteramente el paso. Pobre de la soga amarilla y la cortina azul, lo único que deben hacer es no dejarlo seguir. Pero vaya helaje, haciendo siempre lo que quiere. Por lo que ahora ya no se trata en transigir sino en ceder.

Soy ajena. No es mi cuarto. Son mis cajas. No es mi polvo. Son mis plantas.

Quiero vida. Más.

Prestar, perder, aguantar.

¡Tengo hambre!, duerme mi dulce bribona, pero solo por siete días,  así engañarás a la muerte y al apetito. ¿Alimentarse?, a veces, con el olor de la cocción de la vecina, el prana, mi prana.

Soy inútil, para el mundo, pero para el que me creó, no. Para mí, no. Lo sé.

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