viernes, 17 de mayo de 2013

Nueva historia (en construcción) - Sin título.


- Continuación –


El mesero llegó de nuevo a la mesa y esta vez con un recado de aquel “Galán”, una nota… la cual decía: “Placer halagar a dos mujeres”; luego “Alejandra” sacó un bolígrafo de su bolso y apuntó en aquel papel su número de teléfono… y nombre, por supuesto el artístico; mientras hacía aquello, levantó y agachó rápidamente su mirada y me argumentó con “una nunca sabe”. Seguidamente le entregó la nota al joven, el cual hizo que esta llegara a “cierto” destino.

Proseguimos con nuestra charla.

- Bueno. Y tu amiga… ¿qué te comentó de la entrevista?, de ¿cómo sería esta?

- *“Lala” primero que todo me dijo…*.

- ¡Lala! ¿Así se llama tu amiga? La que también está involucrada en el negocio.

- *Sí, ella. De cariño la llamo Lala*.

- Perfecto, y ¿qué sucedió?

- *Entonces me dijo que al momento de presentarme debería ser muy sonríete, súper amable y esas cosas; que nada de ser “mostrona”, que no enseñara lo puta que podíamos llegar a ser, que ante todo la muy buena postura, mejor dicho toda una señorita*.

- Pero Alejandra, que gracioso es todo esto; cualquiera pensaría que en este tipo de entrevistas lo que cuenta es la belleza y ni hablar de la actitud, y de actitud me refiero a entre más fulana, mucho mejor.

- *Pues sí y no*.

- ¿Cómo así?

- *Lo que tú dices es cierto, pero no en todos los casos, por ejemplo… en los más fifís, lo que buscan es belleza, inteligencia, voluptuosidad y educación, unas señoritas completas; en otras partes no tan buenas… buscan cuerpo y como tú dices, fulanas; y ya en los sitios        P E O R E S lo único que les interesa es que sean perras y listo*.

- En pocas palabras, tú fuiste directo al negocio de alta alcurnia… pues, por decirlo así.

- *¡Exactamente! Y eso me hace afortunada*.

- ¿Por qué?

- *Porque no es muy fácil llegar tan rápido a esas bases. Mira, en esto también necesitas codearte, tener tus palancas, como en todo*.

- Lamentablemente para todos y favorablemente para algunos… lo es.

- *Y yo, hago parte de los favorecidos “jajajajaja”*.

- Si tú lo dices.

[Sonrisas].

- En fin.


//


 - *También me habló de la gran posibilidad de tener que acostarme con el duro del negocio y ya, el resto fueron cositas no tan importantes*.

- Mh, no me sorprende esa posibilidad de la que tu amiga habló.

- *A mi tampoco, es más, sé que no solo debo acostarme con él, sino con los “inversionistas”, pero ¡JÁ!, una cosa si te digo, si me ponen a culear con otros imbéciles porque sí y nada de paga, pues me aguanto un poco y hago todo lo posible para que me salga clientela todos los días, y por lo menos, dos veces al día… así podré armar mi listica, abrirme de ese sitio y trabajar como independiente*.

- Vaya, pero estás dispuesta a seguir con tu segunda vida como sea; es más, cavilé por un momento en que dejarías el tema así.

- *¡NO! ¿Cómo crees? Untado el dedo, untada la mano.

- Pues no creo que esa sea la frase más adecuada para la situación.

- *Ay... no seas así, mira que ando toda feliz con este cuento*.

- “Jajajaja”.

Si encaminara esa perspectiva y “empuje” para con otros temas/negocios, muy seguramente a “Alejandra” le iría de maravilla.

Hay que dejarla.


© Johana Arango, 2013
Reservados todos los derechos. Queda prohibida la reproducción total o parcial de este libro por cualquier medio sin la debida autorización por escrito del editor.

1 comentario:

Sex Shop dijo...

Muy buenooooooo!!!!!!!!!