- Continuación –
El mesero llegó de nuevo a la mesa y esta vez con
un recado de aquel “Galán”, una nota… la cual decía: “Placer halagar a dos
mujeres”; luego “Alejandra” sacó un bolígrafo de su bolso y apuntó en aquel
papel su número de teléfono… y nombre, por supuesto el artístico; mientras
hacía aquello, levantó y agachó rápidamente su mirada y me argumentó con “una
nunca sabe”. Seguidamente le entregó la nota al joven, el cual hizo que esta llegara
a “cierto” destino.
Proseguimos con nuestra charla.
- Bueno. Y tu amiga… ¿qué te comentó de la
entrevista?, de ¿cómo sería esta?
- *“Lala” primero que todo me dijo…*.
- ¡Lala! ¿Así se llama tu amiga? La que también
está involucrada en el negocio.
- *Sí, ella. De cariño la llamo Lala*.
- Perfecto, y ¿qué sucedió?
- *Entonces me dijo que al momento de presentarme
debería ser muy sonríete, súper amable y esas cosas; que nada de ser
“mostrona”, que no enseñara lo puta que podíamos llegar a ser, que ante todo la
muy buena postura, mejor dicho toda una señorita*.
- Pero Alejandra, que gracioso es todo esto;
cualquiera pensaría que en este tipo de entrevistas lo que cuenta es la belleza
y ni hablar de la actitud, y de actitud me refiero a entre más fulana, mucho
mejor.
- *Pues sí y no*.
- ¿Cómo así?
- *Lo que tú dices es cierto, pero no en todos los
casos, por ejemplo… en los más fifís, lo que buscan es belleza, inteligencia,
voluptuosidad y educación, unas señoritas completas; en otras partes no tan
buenas… buscan cuerpo y como tú dices, fulanas; y ya en los sitios P E O R E S
lo único que les interesa es que sean perras y listo*.
- En pocas palabras, tú fuiste directo al negocio
de alta alcurnia… pues, por decirlo así.
- *¡Exactamente! Y eso me hace afortunada*.
- ¿Por qué?
- *Porque no es muy fácil llegar tan rápido a esas
bases. Mira, en esto también necesitas codearte, tener tus palancas, como en
todo*.
- Lamentablemente para todos y favorablemente para
algunos… lo es.
- *Y yo, hago parte de los favorecidos “jajajajaja”*.
- Si tú lo dices.
[Sonrisas].
- En fin.
//
- Mh, no me sorprende esa posibilidad de la que tu
amiga habló.
- *A mi tampoco, es más, sé que no solo debo
acostarme con él, sino con los “inversionistas”, pero ¡JÁ!, una cosa si te
digo, si me ponen a culear con otros imbéciles porque sí y nada de paga, pues
me aguanto un poco y hago todo lo posible para que me salga clientela todos los
días, y por lo menos, dos veces al día… así podré armar mi listica, abrirme de
ese sitio y trabajar como independiente*.
- Vaya, pero estás dispuesta a seguir con tu
segunda vida como sea; es más, cavilé por un momento en que dejarías el tema así.
- *¡NO! ¿Cómo crees? Untado el dedo, untada la
mano.
- Pues no creo que esa sea la frase más adecuada
para la situación.
- *Ay... no seas así, mira que ando toda feliz con
este cuento*.
- “Jajajaja”.
Si encaminara esa perspectiva
y “empuje” para con otros temas/negocios, muy seguramente a “Alejandra” le iría
de maravilla.
Hay que
dejarla.
© Johana Arango,
2013
Reservados todos
los derechos. Queda prohibida la reproducción total o parcial de este libro por
cualquier medio sin la debida autorización por escrito del editor.
1 comentario:
Muy buenooooooo!!!!!!!!!
Publicar un comentario