Después de la
escalofriante nota y sin ninguna precaución, tomé aquel desayuno. Ciertamente
moría del hambre, la jaqueca no aportaba; así que muy oronda, luego de haberme
alimentado y sin haber presentado signos de envenenamiento, me postré como granuja
en la elegante y vasta piltra ajena.
No obstante, tras unas
largas y cómodas horas, tuve la dignidad de levantarme, ducharme... con ello
claro está, el engalanarme con las prendas ya limpias y olorosas a lavanda.
Descaradamente dejé el lecho sin ordenar, ya que el mensaje decía claramente – “No te preocupes por organizar la cama” –
y
eso hice, no preocuparme.
Con respecto a mi
trabajo, indiscutiblemente me molestó tal atrevimiento; pero no mintamos, si no
fuera gracias a su inmiscuye para con mi deber, tendría “en primera fila” memorando y sin exageración carta de despido sobre
mi escritorio. Mi carro, mi hermoso y deportivo carro, era una total locura
saber que estaba en perfecto estado y repleto de gasolina.
– ¡Maldita y serafina zorra! – definitivamente me aterraba esta
perra, en realidad no entendía ¿cómo ¡diablos! me halló? y ni hablar de mi
automóvil, réproba bruja. No obstante, mi teléfono sonó… en pantalla y en
mayúsculas: XIMENA; ahí no valía – “¿Será
que le contesto?” – ya que estaba en su casa y notablemente me había
salvado.
– ¡Hola Salma, ¿cómo te encuentras?! –, – sólo llamaba para decirte que estás cordialmente invitada a almorzar
conmigo –, – ¡¿qué dices, aceptas?!
– Yo, sin pensarlo y de un solo golpe refuté – ¡Sí! –. – ¿Segura? –
Preguntó Ximena, ante eso respondí de nuevo – ¡Sí! –. – ¡Perfecto, entonces
te veo al medio día en el mismo restaurante donde accidentalmente nos
encontramos, ¿te parece?! –, – otra vez – ¡Sí! –, – ¡Por cierto, si no
deseas ponerte la misma ropa, puedes tomar la mía, la que desees! –; – Aunque sabemos que la tuya está precisa para
una nueva postura, ante eso no importa –. – ¡Besos! –.
– ¿Y ese episodio? –, ¡Me quería matar! – ¡NOOOOOOOO! – grité en esas cuatro y
hermosas paredes. – ¡Detestables y traicioneras
reacciones! –. Ante lo sucedido, no encontraba
salida o ¿sí?, – ¡Aj! – Mi
subconsciente estaba jugando de manera
canalla conmigo; sólo quedó recostarme acompañada de un divertido programa de
televisión y esperar “preocupadamente”
ese medio día.
Ya feliz y en aquel
lugar… – ¿Salma, qué te pasa? – Me
cuestionaba así misma – ¿Feliz? –, – ¡Debo estar loca! –, – Ximena, ella cómo
siempre de elegante y con su indiscutible copa de “BAS ARMAGNAC LAUBADE 1966”
me esperaba.
Al verme, se sonrió,
de inmediato se paró de su silla y en este caso, se comportó como toda una
princesa azul; si, saludándome “como se
debe”, corriendo el asiento y ordenando a volar a los mozos por la carta “para
esta dulce señorita” (esas fueron sus palabras).
© Johana Arango, 2010
RUT 56.271.641
Reservados todos los derechos. Queda prohibida la reproducción
total o parcial de este libro por cualquier medio sin la debida autorización
por escrito del editor.
BAS ARMAGNAC LAUBADE 1966 – Menú de cavas – CRITERIÓN – www.criterion.com.co
4 comentarios:
Me gustó.
Siempre leo tu blog y me encanta la historia de Gangcrónica, lo estaba esperando. Te felicito.
Laura P.
De eso se trata, que a ustedes les guste.
Saludos.
Laura, muchísimas gracias y si, estuve un poco descuidada con la continuidad de la historia, pero ya viste, de nuevo con ella.
Saludos.
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