jueves, 8 de marzo de 2012

GANGCRÓNICA – BANGCRÓNICA (PARTE 9)


Esta es la hora en que aún no asimilo el por qué de ciertas situaciones conflictivas ¿¡El mundo no coopera!? Hablo del entorno, el ambiente, para ser más explícita... Primeramente se va la luz; segundo, descubres que tu hogar no es el mejor lugar para guarecer; tercero, a la lluvia en estos casos siempre se le da por preludiar “su mejor espectáculo”; cuarto y dice una frase “los verdaderos amigos nunca te abandonan”, pues ¡imagínense! aguacero, tormenta, borrasca, diluvio, tempestad, chaparrón que se respete, residirá con ella el frío, la nostalgia y los violines de la soledad; quinto y el más mortal, cuando el auto “decide” no funcionar más, gracias a la tacañería u olvido relacionado con un “después voy”.

Más sin embargo, no todo era basura, mi teléfono móvil funcionó, una grúa remolcó mi vehículo, el cual salió por un ojo de la cara; cómo mi orgullo se hallaba en su mayor fulgor, decidí no escoltar mi automóvil y dejarlo a la deriva con aquellos personajes. Tomar un taxi se convirtió en una completa odisea, ya que el simple hecho de estar empapada impedía conseguir uno; la última opción que obtuve fue… ¡sí! caminar, ciertamente no sé cuántos kilómetros anduve, la cuestión es que ya llevaba horas merodeando por las calles húmedas, solas y frías, siendo presa fácil para los amigos de lo ajeno.

De repente ¡se hizo la luz!, había sido bendecida por una cigarrería con melodías extravagantes,  atiborrada de seres en estado de embriaguez, los cuales amablemente me ofrecieron un poco de sus bebidas contenidas de etanol.  No sé en qué momento di el sí, sólo sé que la señorita “estrato veinte” ya se ubicaba con cierto tono “pintoresco” departiendo con los demás. No obstante, un toque sobre mi hombro y un – ¡Ya es hora, vamos a casa! –  me apartó del divertido y oloroso lugar.

Al día siguiente…

En cama, mareada al tanto con la resaca, miro hacia lado y lado deduciendo no estar en casa. Salté de la cama en busca de explicaciones, hasta que un desayuno sedujo toda mi atención y con él, una nota que decía lo siguiente:

“Tus objetos personales los encontrarás encima de la repisa, excepto tu vestuario; me tomé el atrevimiento de lavarlo, eso quiere decir que ya está disponible para una nueva postura. En el baño te deje toalla limpia e implementos de aseo nuevos por si deseas acicalarte; no te preocupes por organizar la cama y menos por ir al trabajo hoy, ¡estás excusada! Por supuesto, no olvides… quedas  en tu casa.

Posdata: tu vehículo se encuentra en el estacionamiento número 405 y ¡SORPRESA! con el tanque rebosante de gasolina”.

Al final de la carta, se localizaba la marca del autor principal o debería decir la autora principal de toda esta locura…  “Xime, xoxo”.

© Johana Arango, 2010
RUT 56.271.641
Reservados todos los derechos. Queda prohibida la reproducción total o parcial de este libro por cualquier medio sin la debida autorización por escrito del editor.

No hay comentarios: