Después de tal entretenida felación… el caballero con beso en la mejilla se retiro y mi mano abierta quedó. De repente de la nada y como fantasma, apareció el propietario del lugar con toalla de mano y desinfectante… ¿desinfectante? me pregunté… y el dueño refutó – aquí tiene señorita –, – créeme, lo va a necesitar – enseguida contesté – para mi gusto desearía un 5.6% de hipoclorito de sodio, tensoactivos y perfume, diluido con un considerable porcentaje de H2O –, – créeme que lo voy a necesitar – de inmediato el silencio y así mismo las risas… (Por supuesto, la carcajada del propietario fue un amague para esconder la ignorancia que lo invadió al momento de decirle tal cosa).
Procedí a limpiarme las manos y continuar con el itinerario, que por cierto se tornaba bastante bohemio; quise alejarme del ajetreo de la noche para dirigirme a la quietud de la magnánima tienda de sex shop… (Música sensual y suave). Hallé a la misma invadida de productos escandalosos, fogosos, voluptuosos, tiernos, increíbles, aberrantes… (bolas chinas, bolas anales, muñecos inflables llamados también “sex doll” o “real doll”, fundas para dedos y fundas para penes, vibradores, conos igualmente conocidos como consoladores anales o “but plugs”, anillos vibradores para penes, anillos para prolongar las erecciones, consoladores y/o dildos, arneses, brazaletes y collares, corsés, cuerdas, látigos, columpios, máscaras, mordazas, libros eróticos, disfraces eróticos, cremas, lociones, aceites eróticos, lubricantes, condones) entre otros.
Significativamente, puse en el “carrito de compras” cada uno de los anteriores objetos como ente de estudio para la crónica, además obtuve un gran descuento por “compradora compulsiva” aunque insistía que serían elementos de investigación… ahora bien, encartada con paquetes, me dirigí de nuevo hacia las locaciones con mayor baqueteo, pero esta vez quise introducirme, participar y analizar cada zona, era consciente de que en todas convergerían sexo… pero con diferentes aberraciones y personajes.
Cuerpos, sudor, gemidos y maullidos, gritos de placer y dolor, miradas morbosas… desenfrenamiento, castigo, excitación, nalgadas, sexo, sexo, sexo y más sexo.
Con pasos agigantados se aproximó el propietario y como buen caballero se hizo cargo de mis bultos, dejándome así diligente para conjeturar discrepantes conductas (…).
© Johana Arango, 2010
RUT 56.271.641
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